El niño furtivo
Abrí los ojos después de los cien años
y al ver de nuevo la claridad del día
paré a reflexionar y miré de lejos
y se llenó mi cuerpo de alegría
Vi a mí pueblo adornao de palmeras
volví a mirar de cerca : ¡qué ilusión!
se me han llenao de aire los pulmones
de ánimo y de paz el corazón.
Vi unas casas en serie como nácar
que alegre los pájaros volando
un jardín y un recreo entre adelfas
cuantos niños corriendo vi jugando.
Y una balsa grande como la mar
y un castillo moderno y mil farolas
una isla pequeña que al soplar el viento
se me pierde de vista entre las olas.
Fragmento de la poesia recogida en el libro
"Besana" de Rafael (2004)