Mostrando entradas con la etiqueta pantano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pantano. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de agosto de 2010

Futurvisión 2010

futurvision 2010 orellana la vieja
Video en youtube
http://www.youtube.com/watch?v=DflsJDzNXJY












Sensacional espectáculo de agua, luz y sonido.


martes, 29 de junio de 2010

Un pantano y algo más


“Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre; el cual, cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de cudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean.”
(El Quijote Segunda parte. Capítulo XXIII.)
Así nos habla Cervantes de un río del que todo el mundo pone como ejemplo de algo que aparce y desaparece alternativamente.
¿Seguirá surtiendo efectos ese encantamiento en el Cerro de la Herrería? No sé.

Conozcamos algo más lo que tan cerca tenemos y a veces pasa desapercibido.
Algunos siglos antes que Cervantes ya se habían fijado en este río los romanos, al que llamaron “Anas” por la cantidad de anátidas que lo poblaban, luego andando el tiempo, la raíz árabe “Wad” que significa río se agregó al nombre. Pues tanto unos como otros ya aprovechaban el empuje de sus siempre irregulares aguas para molinos harineros, batanes, aceñas, etc (también mencionados en el Quijote). Podían deducir experimentalmente la fórmula de la Fuerza como resultado de multiplicar la Masa por la Aceleración, con lo cual sería equivalente en unos casos disponer de gran caudal y poco desnivel y en otros lo contrario. Para ello se construyeron pequeñas presas o azudes que permitían un control del agua para los fines que se buscaban, en unos casos moler granos de cereal, y en otros dar mayor densidad a los tejidos (curtir o abatanar) por medio de mazos movidos hidráulicamente.

También hubo gran preocupación en épocas remotas por la provisión continua y suficiente de agua para consumo humano (y animal) y por supuesto para regar pequeños huertos.

Andando el tiempo, hacia 1549 en que Bartolomé Bustamante de Herrera, arquitecto, ingeniero y visitador de obras reales, recorre la cuenca del río Pisuerga al objeto de estudiar las posibilidades de navegación y riego. Doscientos años después, (1753) Antonio Ulloa elabora un “Proyecto general de canales de navegación y riego para los reinos de Castilla y León” (por aquellas fechas incluía Extremadura). Por entonces Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada se dirige al rey Fernando VI en estos términos: “No hay en Europa terreno más seco que el de España, y por consecuencia están expuestos sus naturales a padecer hambres por sus malas cosechas, ni tampoco Reino en que menos se haya ejercitado el arte para ocurrir a la precisión de socorrer unas provincias a otras, evitando la extracción de dinero a dominios extraños, pues no se ha procurado que sus ríos sean navegables en lo posible, que haya canales para regar y transportar y que sus caminos sean cual deben y pueden ser. Conozco que para hacer los ríos navegables y caminos son menester muchos años y muchos tesoros; pero, Señor lo que no se comienza no se acaba, y si el gran Luis XIV prescribió reglas y ordenanzas que siguió y se siguen con tan feliz suceso, ¿por qué no se podrán adoptar y practicar en España siendo VM. su Rey?."

Seguimos contando años, y como la percepción del tiempo es subjetiva no diremos que mucho ni poco, pues en 1902 el conocido como plan Gasset recoge las ideas de Joaquín Costa y que el Gobierno aprueba como Plan General de Canales de Riego y Pantanos, constituye la primera propuesta sistemática de actuaciones hidráulicas a escala nacional.
En abril de ese año, los ingenieros de la División Hidrológica del Guadiana presentan un anteproyecto, basado en la construcción de un embalse en el portillo de Cíjara, del que derivarían dos canales por sendas márgenes con los que se habrían de regar unas 120.000 Has. El Plan Gasset de ese mismo año plantea casi medio centenar de grande obras hidráulicas, entre pantanos y canales, para el conjunto de la cuenca; en Badajoz se proponía llegar a regar más de 150.000 Has (todo ello en las Vegas Altas, pues sólo mucho más tarde se plantearía el riego de Vegas Bajas), en base al citado pantano de Cíjara y otras complementarias.
En esa línea el Real Decreto-Ley de 5 de marzo de 1926, establece la creación de las primitivas Confederaciones Hidrográficas como organismos de cuenca para la gestión del agua.

Luego tratando de corregir y mejorar llegamos conocer un nuevo plan, el “Plan de 1933, que tras la superación de la etapa de aprovechamiento desordenado de los ríos requiere que en cada cuenca se conjuguen los intereses públicos y privados aplicando criterios de racionalidad; ello dio origen a crear las restantes Confederaciones Hidrográficas inspirándose en el modelo administrativo definido al crear la del Ebro pero adaptándose, por otro lado, a las singularidades propias de cada territorio. Quedan así sentadas las bases para resolver la necesidad que se acrecienta en la medida en que, conseguido el objetivo de interesar materialmente al Estado en las obras hidráulicas, y siendo ya una realidad emergente la industria hidroeléctrica, es mayor la posibilidad de la aparición de situaciones de conflicto de intereses. Estos conflictos se concentran especialmente en los usos de las aguas superficiales para riego, que siguen teniendo carácter prioritario como forma de estímulo al aumento de la producción, pero también en los aprovechamientos para producción eléctrica, que adquieren ya un segundo y muy importante papel”.

“El pantano de Cíjara andaba pues perdido entre los legajos desde principios de siglo. Sin embargo, en los años veinte vuelve a despertarse una cierta preocupación regional por el tema. Incluso se realizan estudios geológicos sobre la viabilidad del proyecto (hay que destacar
la labor del geólogo extremeño Hernández Pacheco). Pero habría de ser con la OPER de la II República (Ley de Obras de Puesta en Riego de 1932, en la que por primera vez se plantea decididamente la actuación integral del Estado en la transformación en regadío y colonización), con la que definitivamente las obras del pantano de Cíjara se pondrían en marcha. Indalecio Prieto creó a tal efecto un organismo especial, "Obras y Servicios del Cíjara" (OSC), cuyo objetivo era estudiar, proyectar y construir las obras del embalse en el Guadiana y sus afluentes, los aprovechamientos eléctricos y los sistemas de riego entre el Portillo de Cíjara y la frontera portuguesa. Un antiguo proyecto de Rafael de la Escosura (de 500 millones de metros cúbicos de capacidad de embalse) fue desechado, diseñándose uno que doblaba la capacidad del pantano.
Al fin, el POH de 1933, dirigido por Lorenzo Pardo, definió para el Guadiana las grandes líneas de lo que luego ha sido el Plan Badajoz.



Este Plan proponía la transformación de 108.000 Has en la cuenca.
Entretanto, las obras de Cíjara proseguían, así como los trabajos y estudios del OSC, que en 1934 presentó lo que, aunque sólo se denominase de este modo a partir de los años 50, habría de ser el Plan Badajoz. Este se basaría en los pantanos de Cíjara, Zújar, Alange y Puerto Peña, además de el azud de derivación de Montijo para el riego de las Vegas Bajas.
En los 60 se va conociendo la finalización de las presas de Orellana, Zújar y otras, así como los pueblos que se construyeron en las zonas de regadío y el Canal de Orellana que a lo largo de cien kilómetros puede transportar hasta 60 metros cúbicos de agua por segundo. ¿Se lo imaginan en camiones cisterna de 30.000 litros?


En los 90 se construía el gran embalse de La Serena, que por sí sólo tiene una capacidad equivalente a las de Cíjara, García de Sola y Orellana juntos.
El sistema considerado globalmente consta de cinco grandes embalses, tres de ellos en el Guadiana y los otros dos (Zújar y La Serena) en el Zújar, construidos escalonadamente de forma que el nivel superior de el más bajo llega al nivel del cauce en el anterior aguas arriba. Se completa la el sistema mediante la conexión de un túnel reversible de 4 km de longitud y 3.80 m de diámetro que une los embalses de Orellana y Zújar, diseñados expresamente con la misma cota máxima (318 msnm).



Otra serie de pequeñas presas y azudes en ríos menores y arroyos permite un mayor aprovechamiento de los caudales de agua excedentarios que de otra forma irían irremisiblemente al océano.
Si a lo largo de los avatares históricos la gestión del agua se ha visto influida por las circunstancias políticas y administrativas, mirar atrás sólo debería servirnos para aprender, no para lamentarnos. Así sería de agradecer una estrecha colaboración y coordinación de las diferentes administraciones: Gobierno Central, Confederación Hidrográfica del Guadiana, Junta de Extremadura, Diputación y Ayuntamientos.



Y por supuesto los ciudadanos con su utilización responsable del agua. Pues no deberíamos olvidar que en el sencillo gesto de abrir un grifo utilizamos una gran infraestructura material y humana a nuestro servicio.
Si en un principio los embalses fueron diseñados con cuatro funciones principales:

 Control del caudal para prevención de inundaciones y laminación de avenidas.
 Abastecimiento de agua a poblaciones.
 Almacenamiento de agua para riego.
 Producción de energía eléctrica.
Posteriormente y casi sin darnos cuenta aparecieron otras dos:
 Turismo
 Deporte.



Significativamente las funciones que nos ofrecen los embalses no son incompatibles entre sí ni excluyente, puesto que el disfrute de un baño o la simple contemplación del agua en un agradable paseo por sus orillas no dificulta en nada los demás usos.
¿Existe algún tipo de instalación industrial que pueda ofrecer algo así?
Acaso no podemos verlo como una industria. Un sencillo ejemplo nos puede hacer reflexionar al efecto: sabiendo que el equivalente de una bombona de butano es de 32,5 Kw/h solamente la Central Hidroeléctrica de pie de presa en Orellana produciría el equivalente a casi mil bombonas /hora. Además esa misma agua habría pasado anteriormente por las centrales de Cíjara y García de Solo, pudiendo haberse practicado en ellas gran variedad de actividades deportivos y a continuación poder regar. Algo así como si una cadena de montaje de cualquier fábrica de automóviles sireviese simultaneamente de Parque de Atracciones.

Esatá bastante claro además que la población que ocupa las vegas del Guadiana no estaría aquí sin el agua. Imaginemos por un momento que Badajoz, Mérida, Don Benito o Villanueva de la Serena tuviesen solamente la décima parte de la población que tiene actualmente y en proporción los demás pueblos. Contando con que los que se construyeron nuevos ni siquiera existirían.
Cuando mencionamos “fábricas de tomates” de “arroz” en realidad simplificando nos referimos a instalaciones en las que a estos cultivos se les da algún tipo de tratamiento o envasado para su consumo. Pero, acaso el origen de la “auténtica fábrica” de todos los productos agrícolas de regadío no está en “el agua” de los embalses.


Bibliografía y documentación:
Artemio Baigorri (Artículos y conferencias)
Congresos Nacionales sobre regadíos
CHG PUBLICACIONES
Mº AGRICULTURA
PERSONAL DE ENDESA (ANTES GUADISA) Y DE CHG
José María Calzado Almodóvar
Maestro en el Aula de Educación de Personas Adultas de Orellana.

lunes, 29 de marzo de 2010

Pantano de Orellana


[...]
Se desbordaron los ríos
de la noche a la mañana
y muchos campos "perdíos"
se han "convertío" en regadío
con las aguas del Guadiana.


Una gigantesca balse
junto al pueblo de Orellana
un hermoso caserío,
árboles de mil especies
sobre la orilla del río.

[...]
Fragmento de "Besana"
Rafael Calzado

martes, 30 de junio de 2009

Desde el sur



Desde el sur

Venían desde el sur buscando agua y lugares de caza. La supervivencia siempre era difícil. Pero además la curiosidad y el espíritu de aventura les empujaban a buscar un paso a pie enjuto sobre aquella corriente de agua que conocían generaciones anteriores.

Los más viejos habían visto cómo aquellas aguas algunos veranos dejaban espacios secos entre ellas. Pero también las habían visto de llenar súbitamente el cauce y arrastrar todo lo que encontraban a su paso.

Al norte del río veían una montaña no demasiado grande pero que destacaba entre los llanos de alrededor.
Intuían por los relatos y los mitos del clan que las zonas montañosas eran ricas en animales de todo tipo, en manantiales de agua y además ofrecían refugio seguro y una atalaya privilegiada sobre una inmensa extensión de terreno.
Un verano, después de consultar con las estrellas, observar los musgos del tronco de los árboles y estudiar cuidadosamente el comportamiento de ciervos, conejos y jabalíes decidieron cruzar el río.

Fue una decisión difícil. Pero no podían sospechar que irreversible.
Ahora estaban en la margen derecha según el sentido en el que corrían las aguas. Aquella corriente de agua tenía un especial significado para ellos. Seguía la ruta y la dirección del sol, pero no sabían donde terminaba. Como tampoco sabían donde empezaba, pues en el horizonte oriental se perdía por igual el origen del día y el manantial de las aguas.

Los años siguientes fueron particularmente lluviosos con intensas tormentas de verano, por ello su asentamiento provisional en las cuevas más altas de la sierra adquirió un carácter duradero.
Andando el tiempo los que vinieron después lo llamarían Villavieja. Y tan vieja. La cueva protegía del viento y de la lluvia. Era un lugar muy adecuado para preservar el poder y la energía mayor de la que disponían hasta entonces.

A lo largo del año exploraban las zonas más accesibles de la sierra. El clan era poco numeroso, ya que las hembras sólo tenían una cría cada cuatro años, que era el período de lactancia. Hasta entonces nunca habían conocido los excedentes en sus provisiones. Lo suyo era un “vivir al día” un tanto forzados por las circunstancias. Como no había producción, sino una recolección y caza casi diarias no había surgido el concepto de propiedad privada. Ni siquiera como colectivo tenían una idea de apropiación de nada, ni mucho menos del territorio que exploraban periódicamente.
Poco a poco su nomadismo se iba reduciendo gracias a los recursos que entre la sierra y el río encontraban.
La glaciación de la que hablaban sus leyendas iban poco a poco remitiendo y la suavidad de las temperaturas favorecía el incremento de árboles, hierbas, arbustos y aumento de la población de mamíferos, aves y reptiles de variado tamaño. La pesca en el río era más laboriosa y no siempre daba los resultados apetecidos, sino que incluso era causa de trágicos accidentes.
Casi sin darse cuenta estaban dejando de ser nómadas para fijar al menos de forma provisional su estancia en una zona agradable, acogedora, rica en recursos y con abrigo para los inviernos que habían ido perdiendo crudeza.
Todos los machos adultos del clan participan en la caza, las mujeres y los niños se dedican a la recolección frutos y a la búsqueda de raíces nutritivas.
A los relatos legendarios van incorporando el acontecimiento ligeramente remoto de cuando cruzaron a este lado del río. Con cierta nostalgia como siempre ocurre en los recuerdos hacían referencia a las tierras llanas y despejadas de la otra orilla. Tierras que eran más pobres en suelo y en variedades vegetales y animales.
A veces desde la primavera al otoño recorrían la margen del río tratando de recordar por dónde habrían cruzado sus antecesores. No había ni rastro, ni la menor señal de un espacio sin agua.
Antes de que llegase el invierno regresaban a la madre sierra, la que les ofrecía refugio, seguridad, abundancia de reservas para la tecnología que les libraba del frío intenso.
Día a día dejaban sus huellas en la pared rocosa de la cueva. Imprimían de alguna forma sus ideas, sus sentimientos y sus temores.
Habían iniciado la costumbre de resguardar a los muertos de la intemperie y de los carroñeros. Lo hacían ahora que se estaban volviendo sedentarios. Ya no los dejaban atrás como las generaciones anteriores.
Todas las técnicas van mejorando, han aprendido que golpeando algunos tipos de piedra entre sesenta y ochenta veces con habilidad se puede conseguir una herramienta de uso múltiple, para cortar, desgarrar, afilar maderas… en fin, algo realmente maravilloso.

Pero en el manejo de la nueva y deslumbrante fuente de energía sólo los más expertos y habilidosos conocían la técnica y la capacidad para iniciarlo y ejercer un minucioso control sobre su incomprensible y arrollador poder destructivo.

Aprendieron de los antepasados a buscar la yesca, la Ungulina fomentaria hongo que se da en los troncos de árboles secos, especialmente chopos y olmos, a utilizar piedras de cuarzo esquirlas de pirita, y los filamentos más secos de algunas hierbas. Bajaban a las orillas del río para recoger el filamento de los “puros” de las aneas o eneas según el habla de cada uno.

Admiraban y temían a aquellos hombres dueños de tan complicada técnica y de la arrasadora energía que podían liberar.
Se dieron cuenta enseguida de las ventajas que ofrecía y las “comodidades” que proporcionaba.
Aquella tecnología permitía una concentración de poder inigualable, llegaba a transformar la estructura de algunos materiales, convertían el barro pegajoso y blando en un material duro, resistente y frágil. Endurecía la punta de los palos que se usaban como lanzas, ablandaba la carne de caza y hacía que esta desprendiese un olor desconocido pero agradable. Hacía exquisito su sabor, porque caramelizaba las proteínas, -dirían después los expertos-, pero podía devorar esa misma carne si no se le prestaba la debida atención.
También sentía una cierta desconfianza, pues no podían dejar de preguntarse si no sería más sano seguir comiendo la carne cruda, como siempre. Incluso veían en el uso de esta tecnología una cierta forma de traición a los antepasados y una ruptura de las tradiciones más antiguas. Los más drásticos planteaban que se estaba llegando a un reblandecimiento de la sociedad.
Pero eran tantas las ventajas. Rompía la noche. Ahuyentaba el frío. Asustaba a los animales más fieros. Pero el peligro siempre iba con él.

Constituía una energía y una fuerza difícil de controlar. Jamás olvidarían la ocasión en la que se les fue de las manos y devoró con ferocidad inigualable un territorio mayor del que ellos podían recorrer en un cuarto de Luna. Todo había quedado negro. Los animales más veloces huyeron despavoridos y otros muchos perecieron carbonizados. Hasta las piedras habían estallado ante el ímpetu arrollador de las llamas.
Aún sigue siendo un misterio, casi un millón de años después, el modo en que empezó a conocerse.
Leyendas y mitos de todas las culturas hablan de ello.
Los estudiosos del tema lo consideran el avance tecnológico más antiguo y más transcendental.

El fuego.


Algo así debió de ser la manera de vivir hace diez mil, veinte mil o quizás treinta mil años antes de que tú y yo anduviésemos por estos mismo lugares.

Orellana la Vieja. 2009
José María Calzado Almodóvar
maestroepa@yahoo.es




 http://www.elsalvador.com/noticias/2004/05/05/escenarios/esc6.asp
 http://www.deli.deusto.es/AboutUs/Members/Abaitua/Index/Yihaw/fuego
 http://www.atapuerca.com/
 http://www.atapuerca.com/
 http://www.atapuerca.tv/cuaderno/
 http://www.isftic.mepsyd.es/w3/tematicas/evolucion/index.html

domingo, 2 de noviembre de 2008

Lucios



El fin de semana del 1 y 2 de noviembre se ha celebrado en el embalse de Orellana el Opend de Lucio, con una participación de 105 participante inscritos.
Parece ser que se han batido records de captura de ocasiones anteriores.
Los días han sido soleados y frescos, y el ambiente muy agradable.